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Porqué es tan complicada nuestra relación con la ropa y cómo mejorarla (parte 2)


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3. “Necesito unos zapatos (específicos) para usar este pantalón”: Somos seres que solemos querer todo el beneficio sin nada de esfuerzo. Tener un gran estilo viene de usar buenos ingredientes, pero también de saber qué hacer con ellos. Aprender a combinar la ropa es la clave para un mejor estilo y no la cantidad como nos hacen pensar. La mayoría de las prendas se pueden combinar para ocasiones formales y casuales, lo que eleva su versatilidad. Cambia la idea de que necesitas comprar algo para combinar lo que ya tienes, mejor échale un vistazo a tu clóset. Pensemos, “ese blazer puede ir con el pantalón de vestir para el trabajo y con unos jeans para una reunión de amigos”. Maximizar las opciones nos dará un clóset infinito.

¿Qué debemos cambiar? Abandonar la idea de que repetir una prenda es significado de escasez, cuando en realidad es una habilidad. Aprende nuevas maneras de combinar lo que ya tienes (inspírate de tu alrededor), date un espacio para probarlo y documenta lo que te guste. Repite y ten paciencia; no todo será un acierto pero con el tiempo mejorarás, encontrarás tu estilo y sacarás mucho partido a tu clóset.







4. "Le doblo y ya”, “No es mucho lo que sobra”. Pensamos que la labor de compra se acaba cuando pagamos en caja, sin embargo, deberíamos incluir un paso mas: el ajuste en el sastre. Pensar que la ropa debe quedarnos tal y como viene de la tienda es una idea equivocada. La ropa es echa con medidas estándares y ¿qué es exactamente un cuerpo estándar? El error más común que encontramos las asesoras de imagen es el ajuste, pero hacer ese esfuerzo extra, mejorará tu apariencia al instante.

¿Qué debemos cambiar? Nuestro cuerpo es único y es nuestra tarea ajustar lo que compramos para asegurar un fit perfecto. No le ayudamos en nada a nuestro cuerpo en dejar esos centímetros de más en el bajo de los pantalones o en largo de manga. Encontrar un buen sastre no es tan difícil como se piensa, basta con una vuelta a la manzana o preguntar a nuestros vecinos y amigos.


5. “¿Cómo puedo hacer para que quepa más?”. Hay un principio muy importante en el mundo de la imagen personal, que dice que, al comprar ropa hay que tener en mente el espacio que tienes para guardarla. ¿Quién piensa en esto? … Nadie. Recordemos que adquirir una prenda conlleva una responsabilidad y debemos ser honestos con nuestro espacio físico, no debemos comprar más de lo que podemos mantener. Así de sencillo. Date ese lujo de elegir las prendas en un clóset con espacio, en vez de uno retacado. Si al vestirte por las mañanas te encuentras peleando con tu clóset y los ganchos, algo no esta bien y solo estás lidiando con las consecuencias.

¿Qué debemos cambiar? El clóset es un lugar sagrado para nuestra imagen, no lo llenes de películas, cajas, libros o cualquier otro producto que no se relacione con tu imagen. Procura comprar ganchos antiderrapantes e iguales, para que haya uniformidad. Cuida que cada cosa tenga su espacio y no tengas qué forzarlo para que entre. Se realista y ajusta la cantidad de tu ropa a ese espacio, no al revés.


6. “Nada me queda, mejor no compro y ya”. Tu cuerpo no es el problema, el problema es la ropa. Tener una mirada objetiva de nuestro cuerpo sin juzgarlo es algo más fácil de decir que de hacer, pero vale todo el esfuerzo.

La ropa tiene efectos visuales, eso es un hecho. En vez de pelearnos, podemos conocer y entender nuestras proporciones; lo que será clave para elegir y combinar la ropa de una manera armoniosa y con un balance que beneficie a nuestro cuerpo. Aprender esto nos dará el control y el poder para usarlo cuando y cómo queramos.

¿Qué debemos cambiar? Dejar de querer ser alguien más. Como se menciona en el libro Como ser parisina estés donde estés “No solo lo aceptan (su cuerpo), sino que lo embellecen gracias a un pesado pero apasionante trabajo de conocimiento de sí mismas […] Encontrarse bella sin ser perfecta”. Hay mucha literatura y grandes activistas que nos pueden enseñar el arte del amor propio, porque es un trabajo constante; todos tenemos derecho a sentirnos a gusto en nuestra propia piel.


7. “La ropa que fue una vez linda, ahora es para esta en casa”. Como nadie nos ve, qué más da. La ropa no solo es un requerimiento social, en mi artículo anterior, vimos la manera en la que impacta la concepción que tenemos de nosotros mismos. No se trata de estar incómodos en casa, pero tampoco es necesario usar una playera rota. Todos nos merecemos una pijama linda o un pants decente, para vernos en el espejo en nuestro paso a la sala, al salir a la tienda o al acompañar a nuestro hijo a la escuela. Nos merecemos vernos bien a cada momento.

¿Qué debemos cambiar? Nada decolorado o roto debería acompañarnos a la cama o en la casa. Pensemos que no dejamos de tener una imagen solo porque no nos ve el mundo exterior, seguimos teniendo la mirada de nuestros seres queridos y la nuestra, personas mucho más importantes que la gente de allá afuera. Algo lindo no es igual a algo apretado o complicado, solo algo que nos haga lucir dignos.

Cómo estás ideas, estoy segura que hay muchas más. Pero el principio es el mismo, estamos pasando por alto algo que es más importante de lo que creemos. Una prenda tirada y olvidada refleja más de lo que se ve en la superficie. Puede que en el fondo de estás acciones estén las respuestas a muchos de nuestros problemas con la ropa y la imagen; y que las soluciones sean otras de las que solemos dar por hecho. Si la próxima vez que cuelgues algo en tu clóset, que lo saques de la lavadora o lo levantes del piso, te viene a la mente una idea de cuidado, entonces habré logrado mi cometido. No tenemos que convertirnos en seres perfectos que tienen clósets sin desorden, solo debemos hacer una pausa y reflexionar. Solo debe importarnos un poco más.


By Ivonne Abarca

@ivonneabarca




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