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Porqué es tan complicada nuestra relación con la ropa y cómo mejorarla (parte 1)


¿Cuidas de ella para que ella cuide de ti?

¿La piensas como una carga o te emociona vestirte?

¿La adquieres de una manera responsable o ya llegó a una cantidad inmanejable?

¿Te ayuda a disfrutar más del momento o la usas por requerimiento social?


Tener una relación con la ropa puede ser extraño, pero todas las ideas que tenemos alrededor de lo que guarda nuestro clóset definen parte de nosotros. No solo nos relacionamos con la ropa, sino que la ropa tiene implicaciones en la manera que nos relacionamos con nosotros mismos.

Planteemos un escenario, vamos de compras y encontramos prendas para llevarnos a casa, si eres como yo, después de modelarlas, las guardamos con emoción. Las primeras semanas estas prendas son las más queridas, juramos que las vamos a cuidar para que siempre mantengan su aspecto, no las dejamos en el piso y hasta leemos la etiqueta para darle los mejores cuidados al lavarla. Son la novedad, al momento de usarlas, le ponemos empeño para combinarlas y todo el día nos sentimos increíbles. Este escenario puede seguir así de manera indefinida hasta que un día, nada de nuestro clóset nos inspira. Esas prendas que fueron nuevas y prometimos cuidar, ahora están algo maltratadas, estiradas del cuello, manchadas o con bolas; eso si es que lo podemos encontrar en el montón de ropa que hay en la silla. Buscamos con ansias el pantalón negro que siempre nos salva y aunque, ha tenido mejores días, no tenemos tiempo para pensar en otra cosa.

Este es un escenario que a muchos nos sonará familiar. Un círculo vicioso del que no podemos salir. Ir de compras nos asegura semanas de re-enamoramiento con la ropa, pero está tiene una vigencia y parece que solo comprando más, podemos revivir este sentimiento. Si tan solo tuviéramos dinero para estrenar ropa cada mes como la gente rica o quizá, el problema es nuestro físico, en donde tenemos más aquí y menos allá.

La realidad, es que el problema es más profundo y se encuentra en nuestra forma de pensar respecto a la ropa. Si cambiamos nuestra ideología alrededor de ella, aprenderemos mejores maneras de adquirirla, usarla y cuidarla; lo que enriquecerá nuestra vida.

Aquí algunos de los pensamientos que arruinan nuestra relación con la ropa:

  1. “Por qué comprar 5, sí me puedo llevar 10”. Cada uno tiene una situación diferente y el presupuesto va a determinar la calidad de ropa que podamos comprar, solo que la mayoría de las veces pensamos más en la cantidad que en la calidad. Llevarnos más prendas a casa, no garantiza una solución para mejorar nuestro estilo ni nuestra imagen, lo más seguro es que por la cantidad sacrifiquemos la calidad de la tela, el corte y el diseño o incluso, que realmente nos guste. Muchas veces un descuento hace que mágicamente nos parezca bonita la prenda. Todo esto se ve reflejado en un par de meses y nos quedamos con más ropa para lavar, para guardar y más opciones “regulares” de donde elegir cada mañana, lo que significa más estrés y menos estilo.






¿Qué debemos cambiar? Menos es más: menos cantidad de ropa y más calidad, espacio, tiempo para vivir fuera del clóset y días de looks perfectos. Comprar con intención logrará que la ropa nueva pase los filtros necesarios de estilo, tipo de cuerpo, actividades diarias y objetivos de imagen. Las prendas adquiridas con estos elementos en mente son más propicias a convertirse en funcionales y favoritas.

Extra: comprar sustentable no es razón para comprar más, debemos reflexionar en nuestros hábitos de consumo y no caer en la trampa de la compra responsable, que a final de cuentas sigue siendo una compra.

  1. “Total, se va a terminar rompiendo”. Muchas veces no solo es la mala calidad de la prenda, si no el mal cuidado que le damos, lo que la deteriora en poco tiempo. Poca gente trata a la ropa con el cuidado que debería, es un pedazo de tela que es fácil de conseguir así que da igual si se tira en el piso, si se olvida en la lavadora o si se usa como servilleta. Pero la ropa merece más nuestra atención: si no cuidas de tu ropa, poco hará ella para cuidarte a ti. Blancos amarillentos, ropa jalada, bolitas en lo suéteres, cuellos jalados, ropa con pelo de mascotas; todo ello habla de un mal cuidado a lo que se usa cada día, pero quién proyectará una mala imagen no es la ropa, si no quien la utiliza.

¿Qué debemos cambiar? Lavar y cuidar la ropa es una tarea que a muy pocos nos gusta. Es un deber que quisiéramos nunca tener que hacer pero que guarda un gran secreto; es una manera de demostrar el amor qué tenemos por nosotros mismos y por los nuestros. Además, lavar la ropa no es tan complicado como se piensa, recomiendo el libro Laundry Love, para descubrir cómo simplificar esta labor y cambiar la idea de que lavar es simplemente limpiar ropa; es una manera de cuidar de los otros y nosotros mismos.


Continúa leyendo la parte 2...


By Ivonne Abarca

@ivonneabarcamx

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