La Titulación


“Aun los que se bañan en los mismos ríos se bañan en diversas aguas”.

Heráclito


He escuchado cientos de veces esta frase de Heráclito, me recuerda que todo está en constante movimiento y me remite al tiempo en que fui alumna de Imatge Consulting. Estoy convencida de que a lo largo de ese par de años nunca crucé la misma puerta dos veces, las experiencias de aprendizaje me transformaron, me permitieron cuestionarme, confrontar mi sistema de creencias y pensar en la consultoría en imagen desde diversos enfoques. Siempre corrieron diversas aguas, los profesores promovieron el pensamiento organizado, crítico, creativo y audaz.


Por ello, aunque iniciar un proyecto de titulación resultaba apabullante, me parecía que estaba preparada y que la principal dificultad sería elegir un tema del amplio abanico de posibilidades que se me presentaron en los cursos. Opté por una investigación teórica al notar que la consultoría en imagen requería una aproximación transdisciplinar. El proceso tuvo sus altibajos, como toda investigación. La búsqueda y valoración de fuentes me ayudaron a comprender la importancia de la profesionalización del consultor en imagen, a notar los vacíos teóricos y metodológicos y a pensar en el trabajo de titulación como una pequeña contribución a la disciplina.





Toda investigación abre la puerta a nuevas aproximaciones al objeto de estudio, toda investigación en consultoría de imagen permite reflexionar sobre el quehacer de quién se dedica a esta profesión y valorar su impacto social y humano, toda investigación en este campo deja el deseo de seguir investigando.


Titularse es necesario, no sólo por las oportunidades académicas y profesionales vinculadas a la obtención del grado, el título permite proyectar al consultor en imagen como un profesional experto en su área que realiza un trabajo sistemático y ético, que cuenta con una formación sólida que le ha valido la obtención del grado. Es importante esta profesión por razones que escapan a la extensión de este texto, es por ello que debe ser el propio consultor en imagen quien reconozca que es necesario contar con la certificación que avale sus conocimientos y ejercicio profesional.


Definitivamente, en Imatge nunca crucé la misma puerta dos veces, siempre que salía la puerta era la misma, pero yo era otra.


Por Selene Hernández Bueno

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